clases de yoga

martes, 12 de enero de 2016

Krishna y la buha

Canción de la buha

Tu eres luz y día, yo soy sombra que penetra las sombras.
Tu cantas a las hojas y a las flores que las abejas liban.  
Yo hablo con las estrellas y trazamos mapas para transitar los sueños.
Tu eres niño, sol, música, palabra y jardín. Yo soy feroz, anciana, puerta y matriz.

Tu eres Ser y yo estoy de paso, traigo los murmuros, el retorno y el cambio.
Luces tu la pluma del pavo real, para mí es el negro dorado del cuervo.
Para ti los hombres aman y oran,
para mí quedan el silencio,
la luna
y el mar.


La mujer traía todos los días un cuenco de arroz al eremita y a veces flores. Se arrodillaba con profundo respeto y se lo ofrecía y ambos juntaban las palmas, oraban en el compartir.
En el altar del yogui, su maestro y Jesús miraban solemnes, maduros más allá de la vida y de la muerte. Krishna, sin embargo, risueño y con ojos de niño recordaba, inmerso en ella, el gozo de la vida y la fiesta entre las criaturas. Era una imagen hermosa, a todo color, que había regalado su abuela al yogui para que siempre tuviera presente la alegría.
Además había algo de la esencia profunda de su país, de sus gentes y exuberantes paisajes, en la personalidad de Krishna. Compartía Olimpo con muchas otras divinidades, dioses-animal; diosas de las aguas, las artes y la guerra; dioses del cielo y el trueno, y hasta manifestaciones de la energía primordial. No obstante, Krishna era el más cautivador y, en la Bhagavad Gita, la canción sagrada de la gran India, era él quien revelaba la suprema divinidad al héroe y todos los secretos del mundo, como un Prometeo con los poderes de Júpiter y Urano.



Krishna era, sin duda, el favorito del yogui, aunque en su corazón había un lugar especial para la serenidad del maestro Jesús y un sincero respeto a los grandes maestros del yoga. En sus meditaciones, Dios era una innombrable luz que lo bañaba y lo ungía de un blanco dorado, apartándolo del tiempo. A veces, Jesús le acompañaba en esa visión y le ofrecía el sagrado corazón como umbral. Krishna, en cambio, flotaba a su alrededor como el perfume de una flor, cuando ejercitaba su cuerpo, cuando limpiaba su choza, o cuando paseaba por el bosque cercano. Situándose siempre a su lado, ligeramente tras él, le susurraba y le contagiaba su sonrisa.

Por las noches el yogui usaba el mantra como báculo, sus compañeros dormían e imágenes de otros tiempos y ensoñaciones entraban a borbotón en su espacio sagrado, resultándole difícil orientarse. Entonces él hacía rebotar y resonar el canto y apartaba distracciones, palabras, infancia, anhelos y fronteras tales como el hogar y el cuerpo.
Una noche, en aquel espacio bien barrido por las sílabas, encontró a Krishna sentado en profunda meditación. El rostro de mármol y el silencio le vestían. “¿Es él, el siempre alegre compañero, el flautista de los bosques?” Los ojos cerrados del dios miraban muy adentro. Al acercarse un poco notó su inmensa energía… y era sólo una imagen en su mente… El yogui se sentó a contemplar su belleza. Tras incontables respiraciones que reverberaron en el infinito, el yogui sintió una suavidad acariciando el aire: Sobre un árbol que antes no había advertido, una buha les miraba como una viva obsidiana. De súbito, retornó un cierto color y organicidad al dios y abrió los ojos, como inspirando aquella nueva presencia, apenas reparando en el yogui.

La buha cantó y Krishna bailó y se deleitó para ella. Parecían oírse los latidos del centro de la Tierra. Mas el dios terreno y amigo era cada vez más sobrenatural. Sobre sus brazos se extendían galaxias y en lugar de ombligo tenía un vibrante vacío. Allí todo era posible, el germen de todo giraba y bailaba hermoso como una llama. Como una llama se sentía también el yogui ante aquella revelación. ¿Acaso era aquéllo la iluminación? Una íntima oscuridad sin ecos se le abría…

Lenta y suave se posó la buha sobre el hombro del bailarín y giró su reptiliana cabeza hacia el yogui. Ojos. Sus ojos llenaban todo su mundo, mundo y ojos fueron el mismo misterio. Volviéndose, con ademán felino, a mirar al radiante Krishna y así se alejaron los dos, paso a paso y sin  andar, hacia un portal lejano.

Algo como la carcajada anciana de su maestro le hizo abrir los ojos y ver la luz que entraba por el ventanuco. Un significado nuevo se abría en el corazón del yogui. En la entrada de su choza encontró a la mujer, con arroz, dhal y flores: “No te has iluminado, porque la luz eres tu”, le dijo, y su voz sonó a pluma y a astro.












martes, 22 de diciembre de 2015

Serenidad... Tiempo de ir hacia dentro... Volvemos en enero con más clases :)




Las luces de la ciudad no hacen más que señalar las noches que se han vuelto largas, los árboles desnudos e inmóviles, el frío que poco a poco nos va haciendo abrir los cajones de los guantes y las bufandas... los primeros estornudos. 
El solsticio de invierno marca un momento muy importante del ciclo terrestre, quizás el más importante. Todo debe morir para volver a nacer. Las culturas antiguas celebraban, precisamente, el nacimiento del Sol.
Así que muchas cosas se terminan, a la vez que se siembran otras nuevas. Es el tiempo de los deseos e ilusiones, el tiempo en que todo es posible. Pues, si nos recogemos y estamos atentos, si respetamos el silencio y el abrigo que nos pide el invierno, podemos escuchar nuestros verdaderos anhelos y dejar-nos guiar por ellos.

Os deseo unas Fiestas llenas de Serenidad y Felicidad, de ilusión compartida, proyectos y renacimientos!

Y os dejo la información de las clases de yoga para el trimestre próximo, para empezar el año con fuerza y alegría!



Clases de Yoga en el Centre Civic La Sagrera "La barraca":

Yoga para Todos Grupo 1:  Martes de 10 a 11 hrs.

Yoga para Todos Grupo 3: Jueves de 11 a 12 hrs.

Yoga para mamás y bebés: Martes de 11 a 12 hrs.

Inscripciones y más información: http://ccivics.bcn.cat/lasagrera/llistat/15/849




Clases de Yoga en el Centre Cívic Matas i Ramis:

Yoga Grupo A: Martes de 19:30 a 20:30 hrs.

Yoga Grupo B: Jueves de 20:30 a 21:30 hrs.

Inscripciones y más información:  






lunes, 14 de diciembre de 2015

MATSYASANA Postura del Pez








MATSYASANA es, probablemente, una de las posturas más queridas de los yoguis de todo el mundo, ya que abre de forma inigualable el plexo cardíaco (ANAHATA CHAKRA) sin demasiado esfuerzo, expande los pulmones y trabaja la musculatura de la espalda, brazos y piernas.

Matsya significa pez. En todas las mitologías del mundo los peces ocupan algún lugar importante, relacionándose con las aguas primordiales, el caos y el diluvio, con la abundancia y con la sabiduría. En la mitología india matsya se considera el primer avatar del dios Visnú y fue éste el que salvó al primer hombre del diluvio universal. Bajo una interpretación arquetípica, las aguas simbolizan el caos de las emociones y las pasiones que el hombre debe aprender a dominar o "surfear" y atravesar como hacen los peces, siendo el vehículo que le permite moverse en ellas, una barca, un arca o un animal amigo, una metáfora del cuerpo gobernado por el alma.

Además, en la mitología que envuelve al yoga, es central la figura de Matsyendra, el hombre-pez, primer sabio que escuchó las enseñanzas que Shiva daba a su consorte Shakti y las transmitió a los hombres en la forma que hoy conocemos como Yoga.



Adoptando MATSYASANA nos abrimos a la verdadera sabiduría, que está en el corazón, y a la percepción del mundo como un constante fluir de estados mentales, donde el espacio y las direcciones sólo importan desde determinado punto de vista. Tomada con consciencia, MATSYASANA es una postura poderosa que nos ayuda a atravesar las limitaciones autoimpuestas por la mente. 

Suele realizarse después de SARBANGASANA, postura invertida de elevación de piernas, como contrapostura. En este caso sus efectos se ven aumentados.

Las distintas variantes nos permiten incidir en los distintos aspectos de la postura: el trabajo de apertura de cadera, la extensión de la columna, etc., así como adaptarla a nuestras necesidades y nivel de práctica.




viernes, 20 de noviembre de 2015


LA RESPIRACIÓN (II)

La respiración yóguica



El camino del yoga es un camino largo, por él puedes andar durante toda la vida; ancho, pues encontrarás muchas cosas, personas y experiencias… pero sobre todo profundo, porque te lleva hacia un vasto mundo interior lleno de tesoros.

Algo que está presente desde el primer momento en la práctica del yoga es la atención a la respiración. A través de la respiración accedemos a una mayor consciencia tanto de nuestro cuerpo como del curso de nuestros pensamientos y emociones. 

La respiración es el movimiento primario de todo ser vivo que se expande con cada inspiración y se contrae con cada exhalación, como naciendo y muriendo de nuevo en cada ciclo. Hacer consciente, ampliar y dominar este movimiento básico resulta esencial para abordar con eficacia movimientos más complejos, tanto en la práctica de ASANAS (posturas y encadenamientos de posturas de yoga) como en las actividades cotidianas. 

Pero hay mucho más, la respiración coincide con el latido energético de nuestro ser, afectando a todos nuestros órganos y sistemas, y está totalmente relacionada con nuestro tono emocional. Es conocido que la ansiedad bloquea la respiración en los espacios más altos (torácico y clavicular) y que cuando tenemos un susto contenemos el aliento. En estos casos un buen control y expansión de la respiración pueden marcar una diferencia importante.



La respiración yóguica o respiración completa consiste en hacer uso de todos los espacios respiratorios del cuerpo, para que PRANA (el movimiento de energía vital ascendente) y APANA (el movimiento de energía vital descendente) se equilibren; es decir, para que aprovechemos al máximo la energía que podemos recoger del exterior y nos libremos con eficacia de lo que nosotros ya no necesitamos. En eso consiste en realidad: cada respiración nos renueva.

La técnica de la respiración yóguica enseña tres espacios respiratorios: el abdominal; el torácico y el clavicular. Durante la inspiración llenamos primero el espacio abdominal, luego el torácico y finalmente el clavicular; durante la exhalación vaciaremos de forma inversa, primero el clavicular, luego el torácico y finalmente el abdominal, asegurándonos de expulsar el aire residual que se pueda haber acumulado en el fondo de los pulmones.




Con la práctica, estos tres espacios se distinguen claramente y podemos dirigirnos más a uno u otro según sea la intención de cada práctica concreta. Si queremos trabajar la estabilidad, el enraizamiento o la creatividad nos dirigiremos al espacio abdominal; para la sensibilidad, la compasión y la comunicación nos situaremos más en el torácico; para la trabajar la intuición, la elevación y la meditación incluiremos también los espacios más elevados. No obstante, hay que tener en cuenta que todo el tiempo es con todo el cuerpo con lo que respiramos. Todas nuestras células realizan por su cuenta la llamada respiración celular y, cuando estamos equilibrados y tranquilos, lo hacen de forma eficaz y todas la la vez.



Una vez dominada la vertiente más "física" de la respiración, los yoguis abordan el llamado PRANAYAMA, un amplio conjunto de técnicas mediante las que se controla el PRANA o energía vital, con resultados a veces increíbles. Pero más allá de las proezas, la atención a la respiración es una herramienta valiosísimma y al alcance de todos para poder aquietar la mente y acercarnos a los estados de interiorización y de indagación interna que nos procurarán mayor serenidad y alegría.

viernes, 23 de octubre de 2015

Iniciamos curso ASHTA KARANA







Iniciamos un nuevo curso de "Yoga per Tothom" i "Yoga per a Nadons" en el Centro Cívico La Sagrera con mucha alegría y ganas de aprender juntos.

En este blog encontraréis información y enlaces relacionados con el mundo del yoga, tanto de la práctica como de la filosofía que lo fundamenta. Además iré colgando algunas de las series, ejercicios y posturas que vamos descubriendo en las clases por si os apetece practicar en casa.

Aquí está la primera serie, llamada ASHTA KARANA:







ASHTA, en sánscrito, que es la lengua antigua de la India, significa OCHO y KARANA refiere a un encadenamiento de movimientos. Así es que tenemos una serie que comprende los ocho movimientos básicos que podemos realizar con nuestra columna vertebral. La versión que hicimos la semana pasada no incluía los movimientos del 8 al 13, pero la próxima semana la repasaremos entera.

Es un ejercicio muy fácil y con muchísimos beneficios para nuestra salud. Es ideal para realizarlo por la mañana y empezar el día con energía!




jueves, 7 de marzo de 2013

Entre dos principios...






Si la gravedad es la cola que cimienta el Universo, el equilibrio es la llave que abre Sus secretos. El equilibrio es aplicable a nuestro cuerpo, mente y emociones, a todos los niveles de nuestro ser.

Nos recuerda que todo lo que hacemos, lo podemos rehacer y deshacer, y que si el péndulo en nuestras vidas o hábitos oscila demasiado hacia un lado, inevitablemente va a oscilar al otro.
Sé humilde puesto que estás hecho de tierra sé noble puesto que estás hecho de estrellas

Proverbio Serbio


El Yoga parte de una cosmología dualista, la del Samkhya, que ordena el mundo a partir de dos principios: el primero, llamado Purusha, suele traducirse como Espíritu; el segundo, llamado Prakrti, puede entenderse como Naturaleza, en un sentido amplio. Prakrti se manifiesta como movimiento (Rajas), luminosidad (Sattva) e inercia  o latencia (Tamas); mientras que Purusha es una suerte de Consciencia pura que todo lo integra.


El camino de reunión que es el Yoga (yoga significa unir) implica el contacto y la comprensión de estos dos principios, que se manifiestan de forma análoga en cada individuo (de hecho, en cada parte del Todo que se considere, como en un sistema holográfico). Se trata de descubrir ése espíritu del que todo surge en nosotros y reunirlo con el principio vital, con la forma que particularmente somos en el mundo, nuestra manera de ser, nuestros ser como expresión y manifestación única. 

Somos una proporción única de Sattva-Rajas-Tamas, un cóctel de los cinco elementos (tierra, agua, fuego, aire y éter), una distribución particular de cuerpos y energías, sentidos, tejidos y órganos. Pero esta maravillosa complejidad y cambio constante surge del Silencio y la Unidad. Hay que comprenderlos a ambos e integrarlos para vislumbrar el equilibrio y llegar a ser lo verdaderamente somos.




lunes, 25 de febrero de 2013

Escuchar el propio ritmo



Algunos de los desajustes y lagunas que existen entre nuestra consciencia corporal, nuestra autoimagen y el modo como efectivamente nos organizamos y organizamos nuestras acciones en el espacio son producto de una diacronía rítmica. Cuando, al movernos, no conectamos con los ritmos internos del cuerpo, con el latido del corazón, la respiración, el flujo de nuestros ríos internos o la pulsación de nuestras células, terminamos creando hábitos posturales y pautas de movimiento no armónicas que provocan estrés al organismo y fijan determinados comportamientos, almacenando determinadas emociones que pueden quedar largo tiempo enquistadas en diferentes lugares del cuerpo. De este modo el cuerpo se convierte en algo pesado, únicamente material y puede que hasta sea un estorbo entrometiéndose en nuestra continua actividad mental.

En culturas que mantienen un mayor contacto con los ritmos de la naturaleza y que han preservado los patrones rítmicos transmitidos a través de la música y la danza tradicionales para cada actividad, en general, se mantiene una mejor organización del cuerpo en movimiento. Correr, saltar, danzar, reír, jugar, cantar… Son actividades naturales del hombre que cumplen una función vital, no únicamente en la infancia, cuando incluso aquí se realizan con naturalidad, sino durante toda la vida. Hay, no obstante, una acción todavía más importante que permite la expresión de los propios ritmos en armonía, la escucha. Es fundamental escuchar, ¡es urgente escuchar! Cuando escuchamos empieza la música. La meditación y el yoga comienzan con la escucha del propio ritmo, una escucha atenta en la que la mente encuentra calma y sosiego. Y luego aparece la danza, la investigación y el juego, sincronizando nuestros ritmos internos con los del Espacio.